Manejo, Nutrición, Sergio Santos

¿Cómo realizar la recría correctamente en vacas nodrizas? v: alimentar en su justa medida

Siempre que hablamos de recría, tanto en vacuno de carne como de leche, insistimos en que adelantar el primer parto es una buena estrategia. Para conseguirlo el crecimiento de las novillas debe ser óptimo, y por ello su condición corporal siempre debe estar por encima de 2,5 (escala 1-5).

El tejido adiposo crece con el exceso de energía, y sus células, los adipocitos, secretan leptina. La leptina está implicada en procesos de saciedad, en el metabolismo y en la deposición grasa, estando muy relacionada con la producción de insulina. Al parecer, es la responsable de la aparición de la pubertad en las terneras.

Pero ¿qué pasa si nos pasamos?

Pero un mayor peso de las novillas no siempre es mejor. Si la condición corporal es demasiado alta aparecen procesos de engrasamiento que nos van a perjudicar notablemente. Las novillas que llegan muy engrasadas a la pubertad, cubrición y parto van a tener peores resultados reproductivos y productivos.

Primeramente, encontramos que estadísticamente preñan más tarde. La leptina parece ser responsable de una parte de este efecto, ya que, en alta concentración, a nivel ovárico modifica la producción y acción de la progesterona y el estradiol. También el engrasamiento puede afectar a la maduración folicular e impedir que el embrión llegue al útero. Aunque todos los mecanismos aún no están perfectamente descritos, lo que sí muestran los distintos estudios científicos es que un exceso de condición corporal dificulta la preñez y acorta la vida productiva de las vacas.

 

Las novillas que llegan muy engrasadas a la pubertad, cubrición y parto van a tener peores resultados reproductivos y productivos.

 

También se ha visto, que las estrategias de sobrealimentación antes de la primera cubrición, o flushing alimenticio, tienen un efecto menor en las novillas con mayor engrasamiento. En términos de condición corporal, tienen que subir los mismos puntos que las más delgadas para salir de una situación de anestro. Es decir, lo que van a necesitar en recursos energéticos -y económicos- es mucho más costoso.

Además, en novillas lecheras está claramente documentado que la deposición de grasa en la ubre durante el periodo de cría limita el desarrollo del tejido mamario y con ello la producción de leche. Aunque el efecto sea menor, también puede tener su relevancia en vacuno de carne.

Consecuencias de un exceso de condición corporal

Los efectos perjudiciales más importantes de un exceso de condición corporal en novillas los podemos resumir en:

  • Mayor dificultad para quedar preñadas por mecanismos hormonales e infiltración grasa.
  • Menor respuesta a las estrategias de suplementación alimenticia.
  • Mayor dificultad al parir por ocupación de parte del canal del parto por estructuras grasas y menor producción de leche en las siguientes lactaciones.
  • Menor vida útil, asociada también a un primer parto más tardío.
  • Los fetos pueden tener un mayor peso relativo con respecto al tamaño de sus madres en una situación de exceso de energía. Esto aumenta el riesgo de distocia.
  • Pueden aparecer problemas de cetosis en el postparto que afectan al funcionamiento hepático, al sistema inmune del animal y a la posterior fertilidad (aunque ciertamente no con tanta incidencia como en vacuno lechero).
  • Un mayor coste de alimentación durante todo el proceso de cría.

Conclusión

Por todo ello, aunque es muy importante asegurar que las novillas y terneras tengan un buen crecimiento y desarrollo, es fundamental no excederse. Una baja condición corporal es muy perjudicial para toda la vida productiva de la novilla, pero una condición demasiado alta también lo será. Y si los efectos epigenéticos vistos en otras especies -como los humanos- también ocurren en el vacuno de carne, la obesidad de las madres tendrá efecto en toda la vida de sus hijos.