Alex Bach, Gestión-Económica, Manejo

La recría es una asignatura pendiente y una gran oportunidad

La recría: una asignatura pendiente y una gran oportunidad

La producción de leche es un modelo de negocio con una inercia y un tiempo de preparación para alcanzar el mercado muy largo en comparación con la mayoría de otros modelos de negocio, tanto en ganadería como en otros sectores. Desde que el ganadero inicia la inversión en su nuevo producto (la ternera) hasta que ésta empieza a generar facturación suelen pasar, en España, más de 25 meses de media.

Con esta cifra en mente, resulta sorprendente observar que menos del 80% de las terneras nacidas vivas paren antes de los 24 meses en las explotaciones españolas (en otros países el valor puede ser incluso inferior). Lamentablemente, esta pérdida de animales (>20%) no obedece a una estrategia de selección y eliminación de animales proactiva por parte del ganadero, sino más bien a bajas por patología, accidentes, crecimiento deficiente, o fallos reproductivos (que terminan en baja o bien en edades al parto más allá de los 24 meses).

También resulta sorprendente observar que alrededor del 17% de las terneras en España (Bach, 2011), y el 21% en Inglaterra (en prensa) que inician la primera lactación no alcanzan la segunda. Estos datos y las pérdidas consiguientes serían difícilmente asumibles en cualquier otro sector de actividad.

Sin embargo, el sector productor de leche lleva conviviendo con estas cifras durante muchos años sin que eso, aparentemente, ocasione ningún cataclismo. Y aunque pueda resultar paradójico, esta situación representa una gran oportunidad de mejora en muchos sentidos de la producción de leche. Por un lado, la mejora de esta situación resultaría en un incremento de la rentabilidad de la explotación y, por otro, disminuiría el impacto ambiental asociado a la producción de leche, por lo que mejoraría la imagen del sector como actividad sostenible.

 

Las decisiones a ciegas o basadas en la percepción son malas consejeras

Para capitalizar esta oportunidad es preciso, primero, entender por qué se da esta situación, la causa de la misma, y segundo, encontrar maneras de mejorar los resultados.

  • La causa: una falta de atención y rigor en el manejo de la recría. El ganadero tiene un tiempo limitado para gestionar un sinfín de actividades, y dedica la mayoría de su tiempo a gestionar la vaca lactante. Este hecho, en combinación con la falta de recogida de datos objetivos en la recría (pesos con balanza, patología, tratamientos, etc.), hace que las decisiones se tomen a ciegas o basadas en la percepción (malas consejeras).

    Por tanto, para aprovechar la oportunidad que la recría puede brindar es mandatorio que el ganadero recoja de forma sistemática datos (del mismo modo que se recogen datos de producción de leche, etc.).
  • Mejora de resultados: En participaciones futuras en este blog iré aportando ejemplos de mejora. En esta ocasión me centraré en enfatizar la repercusión biológica y económica de la recría en una explotación lechera. Conseguir mejorar en el ritmo de crecimiento de las novillas, no sólo permite disminuir la edad al primer parto (con la consiguiente mejora en costes de producción y una reducción notable de las emisiones y deyecciones al medio ambiente), sino que también permite mejorar la vida y capacidad productiva, así como la función reproductiva del vacuno lechero adulto. Desde el punto de vista económico, reducir la edad al primer parto de la recría tiene dos consecuencias principales:
    1. Reduce el número de animales de recría necesarios (y por tanto menos bocas a alimentar y menor inversión y uso de recursos naturales).
    2. Reduce el número de días que las novillas son alimentadas y no producen leche (con el consiguiente ahorro económico y, de nuevo, de recursos naturales)

A modo de ejemplo, en un rebaño de 100 vacas con un índice de reposición del 30%, si redujera la edad al primer parto en 2 meses (por ejemplo, de 26 a 24 meses) supondría un ahorro de más de 20 toneladas de alimento por año (en materia seca). Además de esta ventaja económica, mejoras en el ritmo de crecimiento de la ternera a edades tempranas resulta en mejoras de la producción de leche en el futuro.

En el campo del vacuno lechero, Bach y Ahedo (2008) fueron los primeros en sugerir un efecto del ritmo de crecimiento (y plano de alimentación) de la recría durante los primeros 2 meses de vida y la producción futura. Un meta-análisis reciente (Bach, 2012) que incluye 7 estudios concluyó que por cada 100 g/d de crecimiento adicional durante los primeros 60 días de vida, se puede esperar un aumento de 225 kg de leche en la primera lactación.

Por tanto, aumentar el crecimiento de las novillas a edades tempranas, no sólo puede mejorar los costes de producción a través de una mejor eficiencia de utilización de los recursos, sino que además repercute positivamente en la producción lechera (y el consiguiente beneficio económico) en la vaca adulta.

Por último, otro motivo detrás del alto nivel de fracaso con la recría radica en la falta de ‘control de calidad’ durante el desarrollo de la ternera. Por ejemplo, en un estudio realizado con datos españoles (Bach, 2011), se describió que el número de inseminaciones requeridas para preñar una novilla está negativamente relacionado con las posibilidades que esa novilla termine la primera lactación (Tabla 1). Considerando estos resultados, la decisión más acertada con una novilla que lleve más de 4 inseminaciones y no esté gestante es destinarla a un cebadero, pues aún en el caso que se quedase gestante con la quinta inseminación la probabilidad de terminar la primera lactación es baja y la producción futura será posiblemente también baja debido a la avanzada edad al primera parto. Además, sería un animal altamente costoso, que junto con su baja rentabilidad (corta vida productiva) con una alta probabilidad generaría pérdidas económicas a la explotación. Por lo tanto, eliminado de forma voluntaria y dirigida aquellas novillas con una expectativa productiva baja, nos aseguramos que el rebaño productor está formado por animales de alta calidad (y rentabilidad) y disminuimos el porcentaje de fracasos en la primera lactación.

 

Tabla 1. Probabilidad de terminar la primera lactación en función del número de inseminaciones con respecto a las novillas que gestan a la primera inseminación (Bach, 2011).

Número de inseminaciones / preñez Odds ratio Error estándar P-valor
2 0.74 0.073 0.002
3 0.67 0.091 0.003
4 0.65 0.122 0.02
>4 0.48 0.09 < 0.001

 

 

Obviamente, lo ideal sería no tener que eliminar estos animales y conseguir una alta eficiencia reproductiva, pero este tema lo abordaremos en sucesivos post, al igual que la estrategia de manejo y selección de novillas con animales que padecen enfermedad respiratoria bovina.

 

Resumen:

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La recría ofrece varias oportunidades de mejora que pueden tener repercusiones importantes en la rentabilidad de la explotación y su impacto medio ambiental. Para capitalizar estas oportunidades es preciso recopilar datos productivos de la recría, analizarlos y tomar decisiones de manejo adecuadas en base a los mismos. En futuras intervenciones se comentará cómo tomar decisiones con los datos recopilados y aprovechar así varias oportunidades de mejora.