Especialistas en Novillas

Mitos y realidades de los productos lácteos

Dicen que la leche incrementa nuestros niveles de colesterol, induce la diabetes tipo 2 e incrementa la probabilidad de padecer cáncer, entre otros perjuicios varios. Sin embargo, los expertos indican que el consumo diario recomendado de productos lácteos es de:

  • 2 a 3 raciones* en adultos
  • 3 a 4 en niños/adolescentes, embarazadas, mujeres postmenopáusicas e individuos en la tercera edad

*entendiendo por ración un vaso de leche, 2 yogures o postres lácteos del mismo tamaño, 80 gramos de queso fresco o 30 gramos de queso madurado.

¿Crees que nos recomendarían este consumo si fueran ciertas las declaraciones anteriores? Muchas son las falsas creencias, temores injustificados y tópicos sin fundamento que pesan sobre el consumo de la leche y los productos derivados. A continuación, desmontamos algunas de estas con evidencias médicas y científicas.

La inclusión de lácteos en las dietas hipocalóricas reduce el peso un 10 % más

En contra de lo que se cree, el consumo de leche tiene un efecto muy pequeño y, sobre todo transitorio, en los niveles de colesterol en sangre, si bien, por el contrario, tiene un claro efecto beneficioso hipotensor, mediado por el calcio y la presencia de ciertos péptidos bioactivos. Además, estos mismos péptidos generan sensación de saciedad y el calcio contenido en la leche reduce la digestibilidad de las grasas, lo que, sumado a otros factores, hace que el consumo de leche no sea incompatible, en contra de lo que muchas veces se piensa, con las dietas de reducción de peso. Es más, existen estudios clínicos que han demostrado que el consumo de leche y sus derivados, en dietas hipocalóricas, reduce el peso un 10 % más que las mismas dietas sin productos lácteos1,2,3.

Por otra parte, el consumo de lácteos no contribuye, en contra de ciertas creencias, a la aparición de diabetes adquirida o de tipo 2. Nuevamente, los estudios epidemiológicos realizados demuestran que el riesgo de padecer esta enfermedad es un 67 % menor en los individuos que consumen leche y sus derivados4,5.

 

El riesgo de padecer un cáncer colorrectal es un 26 % inferior en los individuos que consumen leche y derivados lácteos.

 

Tampoco parece que la relación del consumo de leche y sus derivados con la probabilidad de padecer cáncer guarde ningún rigor científico ni médico. Es más, el efecto protector del calcio y la actividad del ácido linoléico conjugado (una grasa presente exclusivamente en productos derivados de vacas, ovejas y cabras)4,5 confieren a la leche un efecto anticancerígeno. Esto es así hasta el punto de que el riesgo de padecer un cáncer colorrectal es un 26 % inferior en los individuos que consumen leche y derivados lácteos.

Los individuos que consumen lácteos tienen una esperanza de vida mayor

En cuanto a las alergias , si bien es cierto que la proteína de la leche puede originarlas en algunos casos, más cierto es que esta realidad afecta a una pequeña proporción de la población. Tan solo entre el 2 y el 6% de los niños y el 0.1 y 0.5% de los adultos son alérgicos a la leche, lo cual implica además que un número elevado de niños alérgicos dejan de serlo en la vida adulta6.

Otro de los mitos que se escuchan a voces es el hecho de que el ser humano deba dejar de consumir leche por el simple hecho de que seamos los únicos mamíferos que la consumimos más allá de la lactancia materna. Lo cierto es que la evolución nos ha hecho ser tolerantes a la lactosa, una ventaja competitiva que nos ha permitido sobrevivir en nuestro entorno y que, por este motivo, ha persistido a lo largo de la evolución del hombre.

Por último, la evidencia médica también nos dice que los individuos que consumen leche y derivados lácteos tienen una esperanza de vida mayor que los que consumen poco o no consumen.

Pero si todavía no te hemos convencido, en este video puedes ver al experto Sergio Calsamiglia, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, investigador en el Servicio de Nutrición y Bienestar Animal -SNIBA-, y experto colaborador del blog Especialistas en novillas, rebatiendo cada una de las principales falsas creencias sobre el consumo de leche y sus derivados asentadas en la mente del consumidor.

Fuente importante de calcio

Por otro lado, indican que un 70 % de la población no consume la cantidad de calcio diaria recomendada. Y aquí es cuando volvemos a mirar a la leche, ya que, según los especialistas, es el mejor vehículo para tomarlo y, gracias a su composición en vitaminas, proteínas y fósforo , favorece su absorción en mejor media que otros alimentos.

Con los productos lácteos podemos obtener el 65-75% de la CDR (cantidad diaria recomendada) del calcio que necesitamos. Esta (1.000 gr en adultos/1.300 gr en niños y embarazadas) se consigue con el consumo de 4 raciones de lácteos al día, que podrían ser:

  • 1 vaso de leche + 2 yogures + 40 gr de queso magro u 80 gr de queso fresco.
  • En niños y embarazadas sería de 3-5 vasos de leche al día, o sus raciones equivalentes de productos lácteos7.

Después de leer este post, ¿consumirías leche de manera habitual? ¡Yo no lo dudaría!

Referencias

1. Faghih et al., 2010. Comparison of the e ects of cows’ milk, forti ed soy milk, and calcium supplement on weight and fat loss in premenopausal overweight and obese women. Nutr Metab Cardiovasc Dis. (in press).

2. Kelishadi et al. 2009. et al. 2009. Can a dairy-rich diet be e ective in long-term weight control of young children? J Am Coll Nutr.28:601-10. (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org ).

3. Wuthrich, et al., 2005. Milk Consumption Does Not Lead to Mucus Production or Occurrence of Asthma: Review. J. Am. Coll. Nutr. 24:547S–555S 7. Zemel. 2005. The Role of Dairy Foods in Weight Management: Review. J. Am. Coll. Nutr. 24: 537S–546S. (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org ).

4. Elwood et al., 2008. The survival advantage of milk and dairy consumption: An overview of evidence from cohort studies of vascular diseases, diabetes and cancer. J Amer Coll Nutr. 2008; 27:723S-734S (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org ).

5. Elwood et al., 2010. The consumption of milk and dairy foods and the incidence of vascular disease and diabetes: an overview of the evidence. LIPIDS. DOI 10.1007/s11745-010-3412-5.

6. Crittenden and Bennett. 2005. Cow’s Milk Allergy: A Complex Disorder. J. Am. Coll. Nutr.24:582S–591S (accesible en “Dairy Food Consumption and Health” www.adsa.org ).

7. Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) www.fenil.org