Alfonso Monge, Reproducción

Programas reproductivos para novillas, aspectos económicos

Se realizó un estudio de simulación para calcular la tasa de preñez, tiempo trascurrido desde que la novilla puede ser inseminada hasta que queda preñada, coste de las inseminaciones (trabajo, hormonas, semen y equipo necesario), y el coste total por preñez para cuatro programas reproductivos distintos en novillas. La duración del estudio fue de 84 días (Ribeiro et al., 2012).

Características del estudio.

Las novillas podían empezar a inseminarse a partir de los 400 días de edad y se les asignó uno de los cuatro programas siguientes:

  1. Inseminación programada en todas las inseminaciones.
  2. Inseminación a celo visto.
  3. Inseminación programada para la 1ª IA y las restantes a celo visto.
  4. Inseminación programada para la 1ª IA, inseminación a celo visto y re-sincronización de vacías al diagnóstico de gestación.

Se consideraron cuatro categorías para la detección de celos: 50, 60, 70 y 80%. En el programa de inseminación a celo visto, se incorporó la aplicación de una prostaglandina al día 0 y en las novillas que no presentaron celo se repitió la prostaglandina 14 días después. La preñez en la primera inseminación fue del 60% y en las inseminaciones siguientes del 54%. (Norman et al., 2010).

Las novillas inseminadas de forma programada en su 1ª IA y que estaban vacías al diagnóstico se re-sincronizaron cada 40 días. Los porcentajes de preñez fueron del 59, 55 y 51% para la primera, segunda y tercera inseminación (Lima et al., 2011, 2012b).

Los costes económicos de las novillas inseminadas a celo visto, fueron atribuidos al proceder de atrapar y marcar a las novillas todas las mañanas con tiza o pintura y los costes del personal destinado a la detección. Los costes por preñez, incluyeron los propios relacionados con la implementación del programa y los costes de alimentación desde que se inició el programa hasta la preñez. Se asumió que cualquier día extra para conseguir la preñez tenía un coste de $2 día. Por lo tanto, las novillas no preñadas al final de la prueba (día 84), se las penalizaba con un coste adicional de $168 por alimentación.

Resultados.

Como se esperaba, los programas que utilizan inseminación a celo visto fueron muy dependientes del porcentaje de detección de celos de la ganadería. Según se incrementaba el porcentaje de detección de celos de un 50 a un 80%, se preñaban más novillas al inicio del programa, lo que indudablemente reducía la edad a la preñez. Esta mejora en la eficiencia reproductiva afecta directamente a los costes por inseminación y los costes de alimentación por preñez.

La incorporación de programas de inseminación programada para la 1ª IA, reduce los costes por preñez cuando los comparamos con los programas basados en detección de celos. Hay que reseñar que los beneficios no son tales cuando el porcentaje de detección de celos es elevado.
Cuando incorporamos la inseminación programada en aquellas novillas que no quedaron preñadas y se las re-sincroniza porque no presentaron celo, los resultados se vieron beneficiados en ganaderías donde la detección de celos era baja (50-60%), sin embargo, fue apenas perceptible en las granjas con buena detección de celos (> 70 %).

El realizar detección de celos después de la inseminación programada, mejora los resultados de preñez, mucho más, que si sólo se realiza inseminación programada. Indudable que la mejora será más evidente, cuanto mejor sea el porcentaje de detección de celos. Los cambios importantes en los costes por preñez, resultan del coste de alimentación relacionado con novillas que quedaron preñadas tarde. La mayoría de las ganaderías preñan a sus novillas utilizando programas de detección de celos. Cuando la eficiencia en la detección es inferior al 70%, el coste de obtener una preñez, es similar al obtenido cuando utilizamos programas de inseminación programada. A pesar de lo dicho, si incorporamos la detección de celos a los programas de inseminación programada, reduciremos los costes de alimentación por preñez y por ende al parto.

Conclusiones

 

Una buena marcha de la reproducción sigue siendo vital para el buen funcionamiento económico de las ganaderías de leche.

 

Nuestro objetivo con las novillas debe ser conseguir partos a los 23-24 meses, para lo cual, debemos tener a nuestras novillas criadas de manera tal que podamos empezar a inseminarlas a los 14 meses de edad.

En granjas con excelente detección de celos (> 70%), no está económicamente justificada la reducción de los costes por preñez mediante la utilización de inseminación programada. La inseminación programada, combinada con detección de celos o únicamente inseminación programada, con re-sincronización de vacías, está justificada en aquellas ganaderías en las que la detección de celos es mala (inferior al 60%).